El joven suicida respondía al nombre de Luis Heredia D'oleo, quien vivía en la calle José Francisco Peña Gómez de esta ciudad.
El joven Heredia D'oleo llegó vivo al hospital doctor Alejandro Cabral de esta ciudad en donde comenzó a recibir los primeros auxilios médicos.
Fue precisamente este quien le dijo a los médicos que lo atendían que se había tomado dos pastillas de matar ratas para quietarse la vida debido al agobio a que estaba sometido por una deuda qee no podría pagar.
La médico legista Creucia Encarnación Encarnación certificó que su muerte fue por envenenamiento por sulfuro de aluminio. Su cadáver fue enviado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) en la ciudad de Azua con fines de autopsia.
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